Farrar vence en Madrid; Níbali apunta alto

El estadounidense Tyler Farrar, remachó a 65 km/h su segundo éxito en esta Vuelta, la de Vincenzo Nibali, una de las ediciones más interesantes que recordarse puedan. Mark Cavendish no remachó con su aceleración inalcanzable un triunfo en La Cibeles madrileña. El lanzamiento fue usual, con Matthew Goss al aparato, pero al inglés, o le faltaron fuerzas a 70 metros de la pancarta, o quiso darle la oportunidad a su lanzador, que no entendió el regalo.

El HTC-Columbia, además de las tres victorias de su 'purasangre' en Lérida, Burgos y Salamanca, con el jersey verde incluido, celebró otro podio, impensable antes de la salida de Sevilla. Muy especial. Uno de sus gemelos eslovacos de 25 años, Peter Velits, regularidad por bandera en la montaña y una contrarreloj de superclase en Peñafiel, saludó desde el cajón más bajo del podio, del que fue expulsado Joaquim Rodríguez, alias 'Purito', por culpa de los implacables dígitos del cronómetro vallisoletano. La carrera del catalán ha sido extraordinaria y culmina una temporada sensacional, su primera como líder de equipo, en el Katusha.

En la memoria del aficionado permanecerá una Vuelta resucitada por un recorrido con deliciosa pimienta y una participación que ha dado muestras de saber estar en una 'grande'. Hablamos de Igor Antón, la desgracia personificada después de la gracia sacrosanta de dos etapas con aparente autoridad de vencedor final hasta su caída en Peña Cabarga; y de su equipo, Euskaltel, que convirtió el llanto en energía para ganar la gran etapa de Cotobello. Citamos al Xacobeo-Galicia, un universo de ciclistas sin cartel, pero con... Narices. Con un líder afable, definitivamente lanzado al estrellato a su pesar. Con muchos años, casi 35, y un motor seminuevo: Ezequiel Mosquera, asediado por las cámaras y los 'fans' en la última salida de San Sebastián de los Reyes. Exprimió a un David García Dapena espléndido, aunque lamente no haberse sentido en su mejor momento durante la etapa de la Bola del Mundo. Sus obligaciones de gregario le prohibieron el puesto entre los 10 primeros que contenían sus piernas. Quizá emigre con Mosquera al Vacansoleil o decida volar solo, o pueda quedarse en el nuevo equipo gallego.


Madrid recibió al quinto italiano vencedor de la Vuelta a España, después de veinte años de espera, con aquel triunfo de Marco Giovanetti en 1990. Antes lo hicieron Conterno (1956), Gimondi (1968) y Battaglin (1981). El triunfo de Nibali, un hombre tranquilo, sencillo y confiado, le abre las puertas a retos mayores, y el primero de ellos es el Tour de Francia, donde está dispuesto a luchar con Alberto Contador y Andy Schleck. Nibali se lleva su primera grande con 25 años, en una temporada en la que avisó con un inesperado tercer puesto en el Giro de Italia.

La Vuelta del 75 aniversario ha estado emocionante, gracias a un recorrido de montaña y finales con trampas, rampas o puertos cercanos a meta que obligaron a los favoritos a medir sus fuerzas. Se mantuvo el interés hasta el final, hasta la inédita etapa de la Bola del Mundo, un hallazgo para sucesivas ediciones. Y quedó la duda de qué hubiera pasado si la desgracia no se hubiera cebado con Igor Antón cuando iba con el maillot rojo. Los corredores españoles ocuparon cinco puestos en el 'top ten'. Mosquera aparte, "Purito" Rodríguez finalizó cuarto, Xavier Tondo sexto, Carlos Sastre octavo y décimo Luisle Sánchez. El cuadro de honor se completó con el francés David Moncoutié (Cofidis), por tercer año consecutivo rey de la montaña, de nuevo Vincenzo Nibali como líder de la combinada, el Katusha como mejor equipo y el británico Mark Cavendish (Columbia) como propietario del maillot de la regularidad.